atención plena y compasiva:
el despliegue del amor propio

La mirada que procede del cuidado de un* mism* no es meramente contemplativa, sino transformadora.

Con quien más tiempo pasamos es con nosotr*s mism*s, así que nos conviene ser una buena compañía. La práctica de la atención plena y compasiva nos permite identificar a la voz crítica que nos habita, observar su diálogo interno, tomar distancia de estos mensajes dañinos y generar espacio para sintonizar con la voz amiga, esa  voz amable capaz de brindarnos la comprensión y el apoyo necesario para una vida más dichosa. 

Para quién:

Para personas que quieran iniciar un camino de autoconocimiento y de aceptación de todas sus facetas y también para aquellas que acompañen a otras en su crecimiento: padres, madres, educadores, terapeutas, psicólogas…

Puede serte útil en…

  • Reducir o neutralizar la autocrítica y la exigencia interna.
  • Aprender a regular nuestro sistema nervioso.
  • Disminuir la comparación social.
  • Incrementar la resiliencia frente a situaciones difíciles.
  • Cultivar conductas de apoyo hacia un* mism* y en nuestras relaciones.
  • Impulsar la confianza, la motivación y la curiosidad.
  • Conectar con los propios valores y nutrir la autoridad interna.
  • Asumir mayor responsabilidad hacia nuestros estados sufrientes y tomar la decisión de aliviarlos.
  • Sintonizar con el diálogo amable que nos apoye en una vida espontánea y creativa.
  • Desarrollar una ética sensible hacia el sufrimiento propio y ajeno.
  • Reducir estados mentales sufrientes: ansiedad, estrés, rumiación, perfeccionismo, vergüenza…
  • Cultivar estados de bienestar; satisfacción vital, alegría, gratitud, confianza, curiosidad…
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