terapia individual

El acto de abrirse al otro y seguir siendo aceptad* puede ser el vehículo más importante de la labor terapéutica. 

Tanto en la vida, como en el proceso terapéutico, el sufrimiento se presenta de diferentes maneras o estilos, digamos que cada cuál sufre a su manera. Casi no es necesario indagar de forma extensa en la historia biográfica para que identifiquemos aquellos patrones que generan el malestar, aparecerán en la sesión terapéutica, en el aquí y ahora entre terapeuta y paziente y ahí radica la gran oportunidad, en el momento presente, el único tiempo donde es posible el cambio, en el acto de acoger sin juicio lo que duele, de sentirte plenamente apoyad* por otra persona y contar con experiencias de aprendizaje que impulsan el siguiente paso hacia a lo nuevo. 

La terapia puede serte útil…

  • Cuando le has dado mil vueltas a una situación que te hace daño y sientes que no sabes qué hacer y necesitas acompañamiento profesional.
  • En desprogramar aquellos automatismos que causan sufrimiento .
  • En brindarte un espacio seguro en el que conocerte y conectar con lo que quieres o no quieres de manera genuina.
  • En encontrar consuelo en las pérdidas, en los duelos, en la ausencia de seres queridos.
  • En la dificultad del manejo de las emociones; puedes aprender recursos de regulación emocional, de apoyo en los momentos difíciles y de afrontamiento en los conflictos.
  • En promover una mirada crítica que haga consciente la influencia de la socialización en nuestra vida.
  • En cultivar afecto por tí mism*, en superar la falta de valía, la autocrítica y la exigencia.
  • En las dificultades que se presentan en la relación con el dinero, la sexualidad, las sustancias…
  • En transformar la dependencia en interdependencia. También en estimular la propia autoridad interna.
  • Aprender a cuidar de ti, de tu energía y de tu tiempo con límites saludables.
  • En integrar situaciones dolorosas del pasado que siguen afectando a tu presente.
  • Para recuperar el sentido vital, salir de estados depresivos o de apatía.
  • En estados de preocupación, estrés, ansiedad o miedo.
  • En estados de fijación en el dolor.
  • Darte impulso en el cambio que necesitas para encontrarte mejor.
  • En aceptar el dolor inherente a la vida y aprender a llevarlo.
  • En desarrollar aspectos potenciales de tu personalidad.
  • En generar una mayor sensación de liberación, de espontaneidad, de fluidez y de bienestar contigo mism* y con el entorno.

En lo práctico:

Comenzamos con una primera cita (presencial u online), y a partir de esa experiencia decidimos si iniciar un proceso terapéutico junt*s. La duración y frecuencia de las sesiones se adaptan a tus necesidades y se van evaluando a medida que avanza el proceso.

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