Biografía y
trayectoria
Toda vida es digna de ser contada y en cada una hay puntos de inflexión, hitos que transforman la trama. Te comparto algunos, que podrían ser otros, pues todo relato siempre es ficción.
En la edad adulta fui consciente del impacto que había tenido mi procedencia familiar en mis vivencias. Mis abuelos fueron migrantes andaluces y aragoneses que se establecieron en uno de los barrios pesqueros de la ciudad y mi generación fue la primera que pudo estudiar en la universidad.
Llevo en mi cuerpo la huella de una dulce bienvenida a este mundo. Me recibieron unos padres amorosos, con recursos suficientes y con tiempo para los cuidados, una sólida base de confianza en que habrá suelo en el siguiente paso.
A temprana edad, una serie de pérdidas familiares, la incorporación de mi madre al mundo productivo, la prisa y la ausencia hicieron que mi crianza fuera desafiante e inevitables heridas en mi desarrollo que han marcado la percepción sobre mí misma.
Por mucho tiempo, en mi adolescencia y juventud viví desconectada de mi deseo, en constante búsqueda identitaria que, aunque no siempre fue acertada fue honesta, tratando de ensanchar el mundo conocido y estrecho de un barrio obrero.
Estuve muy perdida, encadenando crisis tras crisis, sin embargo, la fuerza de mi curiosidad es infinitamente más poderosa que las circunstancias y no dejé de estudiar ni de trabajar a la vez.
De las experiencias más transformadoras que he vivido han sido los viajes, aquellos que me llevaron a conectar con una parte salvaje en la naturaleza, las aventuras en solitario en otros países europeos y sobre todo, los que recorrí en el continente asiático. Sentarme a meditar por primera vez me cambió radicalmente la percepción, descubrí que mi mente es un amasijo de hábitos descontrolados y que apenas tenía conciencia sobre el cuerpo. Este giro hacia la observación de la mente y el cuidado del cuerpo marcó en mi vida un punto de no retorno.
Además, tomar conciencia de la situación de miseria, de trabajo esclavo y de contaminación visible de miles de millones de personas me impactó profundamente y decidí poner mi granito de arena en un mundo hostil.
Comencé los estudios de terapia y a vivir en el campo a la edad de treinta años. El trabajo interior y el aprendizaje del entorno natural ha sido clave en mi desarrollo.
También el hecho de abrir mi casa y convertirla en un espacio de apoyo y de aprendizaje colectivo.
Sé por experiencia que se se puede dejar de sufrir innecesariamente, lo he vivido en mi carne y he acompañado a muchas personas en este proceso de transformación. Cierto es que el dolor es inevitable, que hay que saber navegar la incertidumbre, que cada vida es difícil a su manera, que las circunstancias tienen un impacto innegable y que el mundo humano, a veces, es desesperanzador.
Yo me sostengo aprendiendo a mirarlo por diversos cristales que integran la psicología, la ciencia y el arte y compartiendo aquello que el camino me enseña.
Sé que lo que vamos cultivando en nuestra mente/corazón influye poderosamente en la manera en la que vivimos nuestra realidad y que eso está en nuestra mano si sabemos cómo. Tengo la suerte de seguir aprendiendo de personas referentes que me han abierto la mente a otras maneras de percibir, a las que estoy profundamente agradecida y sé que para otras personas, soy yo la que puede acompañarlas en un camino de transformación. Confío profundamente en esta cadena afectuosa y silenciosa que es capaz de dejar una huella lo más pacífica, inteligente y sensible en este préstamo que es una corta vida humana.
Licenciada en Periodismo. CEU 2006
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